miércoles, 12 de mayo de 2010

Ansioso de corales

Me trae el viento un susurro lejano de sirenas.

Desde aquí,

puedo inventar sus casas de corales,

y sacudiendo el agua cristalina;

¡Ay!

¡Qué hogares!



¿Por qué si los figuro tan cerrados,

ahogados y atrapados de corrientes...

por qué si su camino es tan pesado,

se presta mi sentido a suponerlos

tan libres como el aire,

y en este pedestal tan elevado, dominante,

se me presenta el viento

tan lleno de barrotes?

Por este odioso cuerpo que insultante

me oprime bajo el pecho

y me detiene,

ansioso de corales.